De los Objetivos a los Desafíos
Origen y fuente de las motivaciones
El nivel de motivación del equipo de
trabajo es una preocupación constante entre quienes tienen responsabilidad de
coordinar y liderar gente en las empresas del sector, sea la actividad que sea.
Las preguntas reiteradas que se hacen
son, entre otras ¿de dónde proviene ese oculto
resorte que marca diferencias tan
grandes a la hora de actuar entre unos y otros? ¿Qué factores comunes impulsan
en la práctica a gente tan diferente? ¿De que manera se inician y sostienen
estos estímulos en el tiempo?
Podemos explicar la motivación como “aquel impulso que inicia, guía y mantiene
el comportamiento de las personas hasta alcanzar una meta u objetivo deseado”. Las motivaciones personales dependen de
muchos y complejos factores, pero todos están asociados a una determinada
necesidad. Desde los mas básicos (comida, abrigo, salud) hasta los mas elevados
(sentido de lo que se hace, autoafirmación, realización) están presentes en
cada una de las personas que conforman nuestro grupo de trabajo. Conocer a las
personas, sus necesidades y proyectos es la primera piedra para construir y
consolidar un grupo consistente y alineado.
Cada persona tiene una mezcla de necesidades
de diferente tipo y lo que varía es cuales predominan en su consideración, a
cuáles les da prioridad y son las que terminan guiando sus búsquedas y
comportamientos. Por eso conocer necesidades y motivaciones nos habla de cuales
serán las fuentes de guía y acción de cada uno.
La motivación está asociada con lo que
cada quien espera (sus expectativas personales) pero también funciona como
proceso, que tiene un principio, un desarrollo y un fin. Una motivación
concluye con conseguir lo que se busca, ésa es la satisfacción. Si no
conseguimos lo que buscamos en cambio eso se convierte en in-satisfacción.
Quienes dirigen personas y equipos tienen
que lidiar con esto de forma permanente y buscar la manera de que su gente
encuentre motivos suficientes y valederos que los hagan esforzarse. La
motivación va y viene, es cíclica y a veces difícil de predecir. Cuando
hablamos de un grupo depende de un balance entre las realidades individuales y
el conjunto. Dirigir es aprender a manejar este fino equilibrio de libertades
por un lado y necesidades comunes por otro.
Los
planes y proyectos
La punta del ovillo para trabajar este
tema está mas en lo común que en las cuestiones personales. Todas las personas
tenemos planes y proyectos de diversa índole: personales, familiares,
profesionales y buena parte de nuestras expectativas se fundan en el logro de
estos proyectos y planes. Si vemos que no logramos alcanzarlos, que se hacen
más lejanos, se dibuja un principio de desengaño o frustración, más o menos
profundo, de acuerdo al énfasis que habíamos puesto en ellos.
Cuando la empresa o la organización
plantean sus metas y objetivos necesita de su gente. Necesita que estos hagan
suyos los objetivos de la empresa, necesita que existan intereses comunes. Si
no hay intereses y una visión común habrá en cambio dos caminos que no
convergen.
La tarea de los que lideran tiene
directa relación con hacer que estas metas de empresa se vayan convirtiendo en desafíos personales para la gente de
sus equipos de trabajo. De su capacidad para hacerlo dependerá la vinculación y
sintonía que logren las personas con una meta común.
Si el camino común no se entrecruza con
el camino personal de cada integrante resignen, tarde o temprano se privilegia
lo personal por sobre lo común. La consecuencia directa es la perdida del
sentido común de colaboración.
Sin motivaciones comunes no hay equipo y
poco podemos esperar que las personas posterguen o al menos resignen en parte
lo propio por lo común.
El
papel de la participación activa
La manera de incorporar los proyectos y
convertirlos en desafíos para las personas es a través de la participación concreta
que se les facilite.
Esta participación tiene su primer
eslabón en informar. Este informar
entonces se traduce en bajar a la gente los planes de trabajo, cómo se llevan
adelante, los propósitos y motivos de las tareas y encargos que se solicitan.
En otras palabras dar un horizonte claro de adonde se va con lo que se está
encarando y los tiene por actores centrales. Son cosas tan concretas como las
siguientes:
·
Adonde va
la empresa
·
Como nos
estamos organizando
·
Cual es tu
papel, que rol hay que cumplir
·
Que
esperamos de vos
El segundo eslabón es pedir opinión, en otras palabras
consultar y posibilitar que acerquen su comentario aquellos que están más cerca
de los problemas y por lo tanto también
de la solución. Sale de allí la riqueza y valor de la experiencia acumulada,
que al ser valorada cobra un rol de motivación fundamental. El que esta mas
cerca del problema, esta también mas cerca de la solución. Esto traducido
significa
·
Que tienen
para decir de los planes, que inconvenientes ven
·
Que
sugerirían para mejorar el mismo
·
Que cosas
hay que tomar en cuenta cuando se implemente
Finalmente el tercer y último eslabón es
dar cuentas de lo hecho. O sea
hablar de los resultados de lo que se le delega a cada persona, donde pone en
juego su criterio y capacidades personales.
En este orden y no otro las personas se
incorporan a la dinámica de formar parte de un proyecto en el que se ven como
parte. Se traduce en
·
Como nos
fue, que experiencia rescatamos
·
Que
dificultades enfrentamos y como lo resolvimos
·
Que nuevas
posibilidades vemos en adelante
Así informarse, opinar y dar cuentas de
lo realizado son pasos en dirección de una participación activa y
motivante. Los proyectos asumidos de
manera personal como verdaderos desafíos forman parte importante de las
motivaciones que tenemos en el orden personal y conjunto.
Con este tipo de motivación cambia la
relación con la empresa ya que consolida un vinculo mas de lealtad que
meramente contractual ya que se asienta en motivos que van más allá de lo
estrictamente personal y se apuesta a lo común tomado como propio.
Para
motivarlos, conocerlos
Si se preguntan por donde empezar
sugiero que lo primero es tomarse el trabajo de conocer todo lo posible a cada
uno y a cada una. Saber qué piensan, cómo piensan y qué valoran. Es fundamental
conocer qué cosas los mueve y aquellas por las cuales estarán dispuestos a
hacer un esfuerzo, a exigirse y salir de la comodidad.
No podemos hablar estrictamente que
somos nosotros los que motivamos sino mas bien que cada persona se motivar a si
mismo. O sea que es ella la que es capaz de encontrar razones o motivos para
hacer la diferencia. Lo que hacemos desde nuestro lugar es mostrarles,
marcarles un rumbo posible al que ellos pueden aspirar.
Cada persona del equipo tiene cosas
peculiares y diferentes que aportar al conjunto. La tarea de liderar en gran
parte debe contemplar cómo hacer para que esos aportes salgan a la luz. Ese
aporte particular se ensambla con otros dentro de este proyecto de conjunto de
la organización. Se debe saber asignar el talento de cada miembro del equipo
para que un buen desempeño además de resolver problemas u obtener resultados
también resulte en algo gratificante.
El proyecto o meta común es el horizonte
sobre el cual es posible encontrar lugar para cada persona y en donde a su vez
cada uno descubra su espacio propio.
Si este trabajo no estamos dispuestos a
hacerlo nosotros mismos, o no nos sentimos capaces, será cuestión de buscar
alguien del equipo que pueda llevarlo adelante pero no podemos pedir a la gente
que se ponga la camiseta si nosotros mismos no les enseñamos el camino.
CONQUISTAR LA VOLUNTAD
Alcanzar el interior de
las personas es una de las tareas más difíciles y más necesarias cuando
pretendemos estructurar y consolidar verdaderos equipos de trabajo. Las claves
de la motivación personal y grupal están precisamente allí, dentro de cada uno.
Por mas ordenes y directivas, manuales o instructivos que manejemos si no le
llegamos a la gente no hay chance de influir en ellos. Resulta absolutamente
indispensable generar un ambiente donde la comunicación y el intercambio sea
moneda corriente. En el ir y venir, en el ser capaces de ponernos en el lugar
del otro encontraremos la manera de saber exactamente qué fuerzas son las que
mueven su voluntad personal.
Que nuestra gente haga
aquello que tienen que hacer, lo que esperamos de ellos, sencillamente porque
así lo quieren y lo ven ventajoso es el ideal, y esto depende de su voluntad. Conquistar
la voluntad (no torcerla que es muy diferente!!) es un trabajo del que dirige y
del cual depende el bendito compromiso que
tanto se ansía. Está claro que la voluntad no se regala, puede falsificarse por
la mera obediencia pero no es lo
mismo, ya que no tendrá iniciativa
que es la perla que todos buscamos de nuestra gente.
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