jueves, 13 de septiembre de 2012


NUEVAS GENERACIONES 

¿NUEVOS CONFLICTOS O NUEVAS OPORTUNIDADES?


La gente que se incorpora a la actividad genera dilemas por su diferente manera de ser y hacer, dando paso a posibles conflictos u oportunidades, según como sean conducidos.

Una reflexión y reclamo que se escucha mucho en el ambiente es lo difícil que resulta trabajar con la que llaman “nueva generación”. Desde hace tiempo que no nos encontrábamos con un fenómeno como el de la convivencia en el trabajo de generación de expectativas tan diferentes como ahora. Es un momento en el que se recalca que “las cosas no son como antes”, pero esto no es todo ya que además “la gente no es como la de antes” que tiene mayor impacto.
El tipo de reclamo se refiere a la diferente valoración que hacen de cosas como el tiempo libre, las salidas, los trabajos rutinarios, la remuneración de su tarea y el deseo de encontrar nuevos desafíos permanentemente. Entre las dificultades que se advierten está el hecho que no buscan permanencia, o al menos no la valoran como en otra época. Mientras que antes se iba detrás de una meta de conseguir un trabajo estable, duradero y con horizonte de progreso seguro ahora esto parece no importar tanto.
Esta situación desconcierta no solo a quienes siempre manejaron y dirigieron gente con otras coordenadas y expectativas, sino también a quienes conviven con ellos en el trabajo. Sin embargo hay que saber que aquellos que suenan como “defectos” no son sino solo “características”, que deben aceptarse y reconocerse dado que encierran otra lógica, muy lejos de la acostumbrada y familiar.
En esta lógica no hay tanto deseo o ansia de “futuro” sino simplemente de “presente”, y también  búsqueda de cosas que “desafíen y diviertan” antes que solo una obligación proveniente del deber. La idea de seguridad es diferente, están más dispuestos a cambiar de lugar o trabajo de ser necesario sin tanto problema.
Si antes se podía manejar al grupo por el temor (a perder el trabajo, a cobrar menos, a ser sancionados o reprendidos) con esta generación el estimulo debe cambiar radicalmente. Resulta poco probable que respondan al temor, sino más bien al deseo de conseguir aquello que tienen entre sus metas, las que por otro lado no se proyectan a tan largo tiempo.
Esto significa que estamos frente a personas con otras esperanzas y necesidades, que hay que aprender a leer y descifrar. Cuanto antes seamos capaces de hacerlo, antes podremos interpretar como ir en esa dirección, y sobre todo la forma de incorporarlos a nuestro sistema de trabajo. Hay que pensar seriamente en adaptar la manera de hacer las cosas (sin resignar resultados) más que pretender que la gente cambie tan dramáticamente. El sistema operativo tiene como motor a las personas, sus capacidades y motivaciones debiendo ajustar otros elementos como niveles de metas o resultados esperados, recursos que pone en juego y tipo de procesos a ejecutar.
Balanceando elementos hay que conseguir la mejor combinación posible, ni tanto ni tan poco. Ni todo lo pasado fue mejor, ni todo lo nuevo tiene la respuesta. En el camino es cierto que se han perdido algunos valores tradicionales pero esta claro que vivimos otra época, no solo cambios en la época. Cuestiones básicas como el valor del trabajo bien hecho, la honestidad y responsabilidad para hacerse cargo de las cosas siguen siendo base para la confianza mutua. Los cambios más rotundos están mas en las formas, en la manera de trato, en la necesidad de dar aliento y reconocimiento por lo que se hace, más que buscar lo que falta y mirar el vaso medio vacío.
Desaparecieron muchas “obligaciones” asumidas en el sistema casi como una religión. Hay menos DEBER y esto genera las oportunidades para encontrar el QUERER. En otras palabras para que les sea posible descubrir las cosas de valor a aquellos que están involucrados en el trabajo, mas allá del deber.
Resulta un enorme desafío ahora si para los que conducen encontrar, y hacer encontrar este tipo de oportunidades a su equipo de trabajo. Si no se hace posible tampoco habrá chances de generar pasión y motivación por nada. Todos somos conscientes que sin estos elementos la rueda de la evolución y el progreso no se mueven un centímetro….
Era más fácil de aceptar tiempo atrás que un trabajo fuera extenuante, rutinario o alienante por el solo hecho de que “tenia que ser así”. Hoy no se aceptan tan fácilmente estas condiciones. Si asi ocurre y se sufren estas condiciones las personas mismas limitan la colaboración, se hace el trabajo por un tiempo corto, se cosechan unos pesos y después a volar…. Si pueden elegir, las personas jóvenes los hacen. Retener talento es sinónimo de ser capaces de adaptar las formas, las rutinas y procesos a quienes deben interpretarlos en la actualidad.
Todo cambia, tanto en lo productivo como en lo económico, pero sobre todo en lo que tiene que ver con las personas: los contextos, las situaciones, las expectativas, los proyectos. Estos últimos son precisamente los que mas impactan en las nuevas generaciones y nos desubican.
¿No será que habrá que dudar un poco mas de lo establecido y darnos la posibilidad de escuchar o percibir otras miradas?  Para incluir a los jóvenes necesitamos menos órdenes y más conversaciones, menos culpables y más responsables, menos directivas y más participación.
En otras palabras menos temor y mas confianza, la clave de un ambiente diferente donde es mas posible que crezcan las nuevas generaciones. El planteo del titulo no se resuelve con un O sino con un Y. Por eso si busca nueva gente, enfrentará seguramente nuevo tipo de conflictos pero también abrirá puertas a grandes oportunidades. Lo que no podrá hacer es lograr que las cosas sigan como están con gente diferente, para pensar no? 

TODO CAMBIA, TAMBIEN LA GESTION DE PERSONAS Y EQUIPOS EN EL AMBITO RURAL ¿POR DONDE EMPEZAR? Los tiempos cambian y tanto la agricultura com...