NUEVAS GENERACIONES
¿NUEVOS CONFLICTOS O NUEVAS OPORTUNIDADES?
La gente que se incorpora a la actividad genera
dilemas por su diferente manera de ser y hacer, dando paso a posibles
conflictos u oportunidades, según como sean conducidos.
Una
reflexión y reclamo que se escucha mucho en el ambiente es lo difícil que
resulta trabajar con la que llaman “nueva generación”. Desde hace tiempo que no
nos encontrábamos con un fenómeno como el de la convivencia en el trabajo de
generación de expectativas tan diferentes como ahora. Es un momento en el que
se recalca que “las cosas no son como antes”, pero esto no es todo ya que
además “la gente no es como la de antes” que tiene mayor impacto.
El tipo de
reclamo se refiere a la diferente valoración que hacen de cosas como el tiempo
libre, las salidas, los trabajos rutinarios, la remuneración de su tarea y el
deseo de encontrar nuevos desafíos permanentemente. Entre las dificultades que
se advierten está el hecho que no buscan permanencia, o al menos no la valoran
como en otra época. Mientras que antes se iba detrás de una meta de conseguir un
trabajo estable, duradero y con horizonte de progreso seguro ahora esto parece
no importar tanto.
Esta
situación desconcierta no solo a quienes siempre manejaron y dirigieron gente
con otras coordenadas y expectativas, sino también a quienes conviven con ellos
en el trabajo. Sin embargo hay que saber que aquellos que suenan como
“defectos” no son sino solo “características”, que deben aceptarse y
reconocerse dado que encierran otra lógica, muy lejos de la acostumbrada y
familiar.
En esta
lógica no hay tanto deseo o ansia de “futuro” sino simplemente de “presente”, y
también búsqueda de cosas que “desafíen
y diviertan” antes que solo una obligación proveniente del deber. La idea de
seguridad es diferente, están más dispuestos a cambiar de lugar o trabajo de
ser necesario sin tanto problema.
Si antes se
podía manejar al grupo por el temor (a perder el trabajo, a cobrar menos, a ser
sancionados o reprendidos) con esta generación el estimulo debe cambiar
radicalmente. Resulta poco probable que respondan al temor, sino más bien al
deseo de conseguir aquello que tienen entre sus metas, las que por otro lado no
se proyectan a tan largo tiempo.
Esto
significa que estamos frente a personas con otras esperanzas y necesidades, que
hay que aprender a leer y descifrar. Cuanto antes seamos capaces de hacerlo,
antes podremos interpretar como ir en esa dirección, y sobre todo la forma de
incorporarlos a nuestro sistema de trabajo. Hay que pensar seriamente en
adaptar la manera de hacer las cosas (sin resignar resultados) más que
pretender que la gente cambie tan dramáticamente. El sistema operativo tiene
como motor a las personas, sus capacidades y motivaciones debiendo ajustar
otros elementos como niveles de metas o resultados esperados, recursos que pone
en juego y tipo de procesos a ejecutar.
Balanceando
elementos hay que conseguir la mejor combinación posible, ni tanto ni tan poco.
Ni todo lo pasado fue mejor, ni todo lo nuevo tiene la respuesta. En el camino
es cierto que se han perdido algunos valores tradicionales pero esta claro que
vivimos otra época, no solo cambios en la época. Cuestiones básicas como el
valor del trabajo bien hecho, la honestidad y responsabilidad para hacerse
cargo de las cosas siguen siendo base para la confianza mutua. Los cambios más
rotundos están mas en las formas, en la manera de trato, en la necesidad de dar
aliento y reconocimiento por lo que se hace, más que buscar lo que falta y
mirar el vaso medio vacío.
Desaparecieron
muchas “obligaciones” asumidas en el sistema casi como una religión. Hay menos DEBER
y esto genera las oportunidades para encontrar el QUERER. En otras palabras
para que les sea posible descubrir las cosas de valor a aquellos que están
involucrados en el trabajo, mas allá del deber.
Resulta un
enorme desafío ahora si para los que conducen encontrar, y hacer encontrar este
tipo de oportunidades a su equipo de trabajo. Si no se hace posible tampoco
habrá chances de generar pasión y motivación por nada. Todos somos conscientes
que sin estos elementos la rueda de la evolución y el progreso no se mueven un
centímetro….
Era más
fácil de aceptar tiempo atrás que un trabajo fuera extenuante, rutinario o
alienante por el solo hecho de que “tenia que ser así”. Hoy no se aceptan tan
fácilmente estas condiciones. Si asi ocurre y se sufren estas condiciones las
personas mismas limitan la colaboración, se hace el trabajo por un tiempo
corto, se cosechan unos pesos y después a volar…. Si pueden elegir, las
personas jóvenes los hacen. Retener talento es sinónimo de ser capaces de
adaptar las formas, las rutinas y procesos a quienes deben interpretarlos en la
actualidad.
Todo
cambia, tanto en lo productivo como en lo económico, pero sobre todo en lo que
tiene que ver con las personas: los contextos, las situaciones, las
expectativas, los proyectos. Estos últimos son precisamente los que mas
impactan en las nuevas generaciones y nos desubican.
¿No será
que habrá que dudar un poco mas de lo establecido y darnos la posibilidad de
escuchar o percibir otras miradas? Para
incluir a los jóvenes necesitamos menos órdenes y más conversaciones, menos
culpables y más responsables, menos directivas y más participación.
En otras
palabras menos temor y mas confianza, la clave de un ambiente diferente donde
es mas posible que crezcan las nuevas generaciones. El planteo del titulo no se
resuelve con un O sino con un Y. Por eso si busca nueva gente, enfrentará
seguramente nuevo tipo de conflictos pero también abrirá puertas a grandes
oportunidades. Lo que no podrá hacer es lograr que las cosas sigan como están
con gente diferente, para pensar no?