lunes, 23 de diciembre de 2013

PROYECTOS Y EMPRESAS CON SENTIDO


Termina el año. Tiempo de balances y reflexión, eso si la vida nos da tiempo. O mejor dicho si somos capaces de esca
parle a las urgencias por un rato.
Parece que cada semana se convierte en un mes, que cada mes en un año. La vida camina rápido por estos pagos. La inercia y la convulsión propia de la época del año aceleran de forma inaudita el ritmo vital. Épocas de extremos y vaivenes que nos llevan a pasar de la risa al llanto, de la esperanza a la desesperanza, muchas veces sin chances de terminar de entender el porqué.
¿Cómo estamos? ¿Cómo nos ha ido? ¿Qué rescatamos entre tanto ruido de noticias y titulares? ¿Qué podemos aprovechar de tanta energía gastada en resolver más problemas de los que imaginamos? ¿Tuvimos oportunidad de aprender, de mejorar? ¿Qué pasos dimos en dirección al destino? ¿Lo tenemos presente, o perdimos el rumbo en el camino?
Estas y otras cuestiones en tono de pregunta pueden ayudarnos en el intento de llegar más a fondo en el análisis. Un análisis que deje por un momento la productividad, la rentabilidad, el control de los procesos de gestión. ¿Será posible que por un momento podamos permitirnos una mirada distinta?
Al poner el foco en la gente, en nuestra gente, se abren otros horizontes de análisis. Es no solo mirar, sino también ver. Ahondar y descubrir el ámbito de lo humano en la empresa.
En este punto el balance suma otras dimensiones. Ya no se trata solo de cómo nos fue en materia de resultados, sino del impacto de un año complejo y desgastante en el capital humano. ¿Hemos ganado o hemos perdido? ¿Hemos avanzado o retrocedido? ¿Qué saldo surge de las batallas del año?
¿La crisis o los emprendimientos nos han abierto nuevas puertas y posibilidades? ¿Somos capaces de imaginarnos proyectos que abran espacios de acción para nuestro equipo?
Una empresa vive o vegeta según la entidad de los proyectos que impulsa. Sin proyectos no hay motivación, ni espacio de oportunidades para la gente. Nos valoran por el horizonte que seamos capaces de crear y recrear, aun en medio de crisis y complejidades infinitas.
Las personas apreciamos y anhelamos todo aquello que le dé sentido o razón de ser a nuestros esfuerzos. El mejor remedio para la crisis y las dificultades es una vida llena de sentido. Es eso y no otro tipo de cosas lo que dará sustento a la lucha por mejorar y crecer.
Un año nuevo, un proyecto diferente, una mirada distinta sobre la misma realidad, razones para entusiasmarse y llenarse de energía, ansias de algo más.
Este es mi honesto e íntimo deseo para todas las empresas, organizaciones y personas con las que he trabajado y me toque trabajar en el año que comienza pronto.
Les deseo a todos 3 iniciativas que cito del académico Pedro Nueno y que ilustra este espíritu: trabajar duro, trabajar en equipo, comprometerse con el largo plazo.  Toda una propuesta para los tiempos por venir.

Afectuosamente, Fernando Preumayr  

TODO CAMBIA, TAMBIEN LA GESTION DE PERSONAS Y EQUIPOS EN EL AMBITO RURAL ¿POR DONDE EMPEZAR? Los tiempos cambian y tanto la agricultura com...